Accept ha muerto y resucitado más veces que Kenny en “South Park”. En serio, si me preguntan cuál banda se ha separado y vuelto más veces, Accept es la primera –y única, creo- que se me viene a la cabeza. El por qué de tanta ida y venida, sinceramente lo ignoro, pero, desde la humilde perspectiva de este servidor, hubo un momento en su historial en el que tanta inestabilidad atentaba contra su legado e importancia, dado que ya resultaba algo cansino. Y no solamente un servidor pensaba así… Cierto pequeño personaje que responde al nombre de Udo Dirkschneider también se cansó del jueguito, y en el 2009 juró no volver nunca más a Accept, justo cuando estos decidieron que era hora de volver por quincuagésima vez….
…Más, como el mundo no es solamente una persona, Wolf Hoffmann, Peter Baltes, Herman Frank y Stefan Schwarzmann reclutaron a Mark Tornillo, exfrontman de TT Quick, como su nuevo vocalista; y de la mano de Nuclear Blast editaron “Blood of the Nations”, un disco que le dio un empuje más que significativo a la carrera de estos germanos y que, sin duda alguna, debió dolerle a Udo más de la cuenta. ¿Por qué? Basta recordar sus declaraciones cuando le preguntaban por “Blood of the Nations”: ‘¿Qué si he escuchado su nuevo disco? Claro que sí, y es un muy buen disco. Pero… ¿cómo no iba a serlo? Tuvieron 10 años para componer un buen disco… No pueden pasar 10 años para componer un disco y que este no sea bueno… Ya quisiera yo tener 10 años para componer un disco… Veremos que hacen en el futuro, cuánto les dura…’ ¿No me crees? Has tu propia investigación en internet, verás que no miento…
A raíz de esto, yo solo puedo imaginarme a Peter Baltes y a Wolf Hoffmann leyendo tales declaraciones, y pensando para sí mismos: ‘Ah, ¿sí? Tuvimos 10 años para componer un muy buen disco… Muy bien, perfecto… Esperen, nada más… Esperen…’
Y la espera terminó el pasado 6 de abril del 2012, con la salida a la venta de “Stalingrad”, treceavo larga duración de Accept, y segundo con la actual y ahora si estable alineación mencionada líneas atrás. Editado nuevamente a través de Nuclear Blast, “Stalingrad” se compone de 10 temas, los cuales rondan aproximadamente 50 minutos de un material que se resume así: Heavy Metal a raudales.
Debemos ser claros con algo: con la salida de “Stalingrad”, Accept no está revolucionando ni su sonido, ni su estilo, ni el mundo del Heavy Metal. Más, “Stalingrad” viene a confirmar lo que “Blood of the Nations” puso en evidencia, y eso es que Accept está más que vivo, con una energía y vitalidad tanto impresionantes como envidiables. Es cierto, Accept puede considerarse ya un dinosaurio, pero este es un dinosaurio que no pretende, al menos por ahora, ceder fácilmente a la extinción. Son pocas, a decir verdad, las bandas con una trayectoria tan extensa como la de Hoffmann y compañía que pueda decirse que esté en buena forma y nivel.
Así, “Stalingrad” es una muestra clara y concluyente de cómo se hace Heavy Metal del bueno. El álbum es una mezcla acertada de varios elementos: por un lado, temas rápidos junto con otros un poco más lentos, pero con peso suficiente para que cada escucha sea acompañada de energía y adrenalina pura; por otro, un balance adecuado entre los elementos clásicos por los cuáles se conoce a Accept, como con ciertos tintes de modernidad. Un ejemplo pueden ser esos coros épicos a lo ‘Balls to the Wall’ que se hayan aquí, no en gran dosis, cierto, pero que si se dan.
Por su parte, hay que acotar que el dueto Hoffmann-Frank es incisivo y corrosivo, ante lo cual es prácticamente imposible permanecer inalterable. Por ello es inevitable mover la cabeza al ritmo de canciones como ‘Against the World’, ‘Hung, Drawn and Quartered’, ‘Hellfire’ o ‘Stalingrad’. Es claro que los años no pasan en vano, y la experiencia de estos músicos queda muy bien plasmada en su nueva producción.
Si bien los temas veloces predominan en “Stalingrad”, no son solo estos lo mejor de este nuevo disco de Accept. Tomemos ‘Shadow Soldiers’, por ejemplo. Una pieza con un compás más lento (y si se quiere, más oscuro) que otras que componen “Stalingrad”, y aún así es la muestra perfecta de que la rapidez no siempre es necesaria para que la música tenga sustancia. El riffing intenso, el cual contrasta favorablemente con las líneas melódicas, más la estructura de ‘Shadow Soldiers’ en sí la hace una de las canciones más completas del disco. Aún más, a ella se le puede unir ‘Twist of Fate’, a pesar de que esta última tiene un inicio algo soso y burdo, pero que, con sus cambios conforme avanza, la rescatan de caer en la modorra.
Canciones como las anteriormente citadas solo se dan producto de una banda en buena forma, y es claro que Accept lo está. La maquinaria germana está totalmente ensamblada, con Baltes y Schwarzmann amarrando la banda, y con Tornillo demostrando, una vez más, porque fue llamado para sustituir a Udo. Su timbre y patrón parece estar hecho a la medida para la música de Accept, y si bien el legado de Udo es tanto incuestionable como innegable, es claro que Tornillo es más que un digno reemplazo para el pequeño e irreverente exfrontman alemán.
Hablando de Udo, no puedo evitar preguntarme cuáles serían sus palabras ahora que “Stalingrad” está a la venta, y que confirma que “Blood of the Nations” no fue, en lo absoluto, producto de la casualidad. De hecho, hasta me imagino lo que podría decir en una entrevista al respecto… Más, por ahora, ese es un tema que tal vez comentemos en otra ocasión…
Cada vez que escucho este nuevo disco, me convenzo más y más de que Accept tiene cuerda para rato. Este es un disco de Heavy Metal puro y directo, que puede competir para entrar en cualquier lista de los mejores discos de este año, y que confirma que Accept no tiene nada que envidiarle a noveles agrupaciones. Al contrario, son estas las que deben aprender, de un verdadero dinosaurio, como es el verdadero Heavy Metal…
Website: http://www.acceptworldwide.com/
http://www.facebook.com/accepttheband
Calificación: 89/100
Randall |