Hay ciertas cosas que nunca cambiaran. El cambio es bueno en todo el sentido de la palabra pero la verdad es que un poco de consistencia también es bueno. Le da raíces a uno y también le brinda ese lugar especial donde uno puede dejar atrás la incertidumbre y en ese sentido, Axel Rudi Pell es siempre apropiado. Su nuevo álbum no nos brinda nada nuevo que no haya hecho antes. Esta claro de donde vienen sus raíces: Rainbow, Deep Purple y todo lo relacionado con Ritchie Blackmore. Lo que sí nos trae son buenas canciones, aunque sean mas de lo mismo, y evita totalmente el fracaso que tuvo con el Shadowzone.
El disco arranca con otra intro olvidable y aunque entiendo que este siempre es el estilo de Axel, la verdad es que a mí nunca me han gustado y no siento que aporten nada al los álbumes. Por lo menos es corta. Fly to the Moon nos lleva a ese típico arranque veloz de Axel aunque sin ese sonido a doble bombo al cual nos tenia acostumbrados en los últimos discos. Rock the Nation es la típica pieza gancho de el, con un coro bien pegajoso y una exquisita elaboración. Valley of Sin es una semi-épica bien lograda que tiene una introducción a guitarra y vocales que luego se transmuta en una piecita pesada y contundente.
Living a lie es un medio tiempo directo pero que a mi parecer es ya un algo genérico para Axel por la sencilla razón que siento que la canción no logra levantarse sobre el otro material que brinda el disco y suena genérica. No Chance To Live es la balada del disco y la verdad que no cumple las expectativas. No es mala ni mucho menos pero de alguna manera frena el flujo del álbum y no posee nada memorable. Uno de los puntos bajos del disco. La pieza titulo es una de las mejores que ha compuesto Axel y la mejor que ha hecho desde la majestuosa Masquerade Ball. Lo que me gusta un mas es que la canción no tiene esa velocidad lenta y pesada que las otras poseían sino mas bien se ven beneficiadas por la cabalgata típica de Rainbow y Black Sabbath. Esto rompe completamente con la monotonía compositiva de la cual Axel es victima pero que a veces logra evitar.
La instrumental Haunted Serenade, esta bonita y es agradable pero pasa sin pena ni gloria. La hace tolerable su corto tiempo de exposición. Losing the Game vuelve a subirle el octanaje al álbum y lo hace de gran manera con un coro contundente y una interpretación perfecta por parte de la banda. The Curse of the Damned, sin embargo, cierra el disco no en una nota alta, sino mas bien, en un punto muerto ya que la pieza pasa sin pena ni gloria y deja un aire de indiferencia que esta presente siempre. No es una de las mejores piezas de el, de eso estoy seguro.
Acompañándose de una banda de talentos musicales, especialmente, Terrana y Gioeli, Axel nos brinda mas de ese hard rock pesadito que tan bien sabe hacer. No hay mucha experimentación acá pero es que nosotros tampoco se lo pedimos. El sabe perfectamente que es lo que quiere tocar y lo lleva cabo. Hay que darle merito por eso. Para los amantes del hard rock y melodic metal, este es un buen lanzamiento de este veterano aleman. Pueden escucharlo sin problemas y no te defraudara. Eso si, no busquen innovación ni nada experimental acá. Tiene sus dos o tres piecitas flojas pero el resto compensa muy bien esta deficiencia. La influencia de Blackmore no perecerá según parece :)
Calificación: 75/100
Rob