The Warning fue el primer disco de larga duración de Queensryche, que ya había debutado un año antes (1983) con el EP Queensryche. Esta banda originaria de Seattle, Washington, posiblemente no tenía ni la menor idea del impacto que tendría dentro de la evolución del género en la década de los años 80, no solo por la impresionante voz de Geoff Tate, quien impresionó a todos por el rango de voz que poseía, si no también por la forma en que el grupo incorporó elementos del Progressive en sus composiciones.
The Warning nos tomó a todos por sorpresa ya que en muchos casos fue el primer disco que escuchamos de ellos, debido a que su primer EP no tuvo una gran difusión y mucho menos promoción. Este grupo de verdad se las traía y con este álbum la popularidad y el reconocimiento de la escena Metal mundial fue casi instantánea; ¡que tiempo aquellos! y esto era apenas el principio. Las canciones prácticamente te envolvían desde un principio debido a sus melodías y la ya más que alabada voz de Tate, un grupo fino, del delicadas interpretaciones pero con la suficiente fuerza y peso, especialmente por interpretación en la batería de Scott Rockenfield, quien también se consagró como uno de los bateristas más técnicos del momento.
El disco nos lleva por una serie de canciones con elementos poco explorados dentro de una banda de Heavy Metal en 1984, ya que incluyeron muchos sonidos a base de sintetizador, instrumento esencial dentro del Progressive; junto con Fates Warning los precursores del género, aunque Queensryche siempre se inclinó más hacia el Heavy Metal tradicional. Además, el grupo tenía una fuerte tendencia hacia el Hard Rock, lo que cargaba las canciones de feeling que el Metal en su forma más pura no tiene, pero es que también era parte de la evolución y las nuevas ideas que las bandas de los 80 fueron implementando y que a la postre fueron trazando el camino del que el Metal se alimentó en los 90’s y que lo llevó a convertirse en un género rico en variantes.
Desde que inicia con el tema título, este es uno de esos discos que no puedes soltar, ya que su estilo tan propio rompía dentro de un mercado lleno de Thrash Metal que dominaba en esos momentos. Uno de los puntos altos del disco son sin duda los arreglos vocales, pero los coro tienen la facultad de que una vez que los escuchas es casi imposible que lo olvides, además de resultar muy poderosos por el apoyo con más voces que le daban muchísima más presencia. Esta situación queda muy presente en el segundo tema: En Force, pero básicamente el resto de los temas mantiene esa forma tan particular de coros. Acá también debo destacar la participación de Rockenfield quien agregó campanas tubulares a la pieza dándole un toque muy especial.
Deliverance es de las que más identifica el sonido del grupo, un esquema que se mantuvo por lo menos hasta Empire, muy melódica y con muchos cambios de ritmo; de nuevo los arreglos vocales son poderosos. No Sanctuary es una de mis canciones favoritas, una semi balada que inicia con teclados que nos evocan las cuerdas y con un Tate dando cátedra de cómo cantar, derrochando sentimiento; la melodía es maravillosa con las acústicas que prácticamente lloran en las manos de Chris DeGarmo y Michael Wilton.
NM 156 es una de esas canciones bien experimentales para la época, su estructura tiende a ser diferente con relación a lo que veníamos escuchando, nos atacan con juegos vocales al principio, pero cuando entran las líneas principales las melodías hacen de las suyas. Es una canción que se corta mucho ya que nuevamente los juegos vocales tienen un grn protagonismo y la música casi pasa a un segundo plano; la más progresiva si se quiere definir de alguna forma.
Take Hold Of The Flame es uno de los temas clásicos de este clásico, especialmente por su coro y por la simplemente impresionante forma de cantar de Geoff, una canción donde quedó claro que él era, sino el mejor, uno de los más dotados cantantes que el Metal había visto. La melodía es exquisita y con un solo de esos que te hacen cerrar los ojos para disfrutarlo en todo su esplendor. A partir de este punto el disco cae un bache debido a que Before The Store adopta un sonido algo maideniano haciendo que el grupo pierda un poco de personalidad, se recupera un poco especialmente en el coro que es muy bueno, pudo haber sido mejor. Child Of Fire también pierde fuerza y consistencia, es una pieza de regular a buena en comparación a lo que veníamos escuchando.
Llega la extensa Road To Madness, la cual cierra el disco, con una composición y arreglos excelentes que logran levantar el nivel después del pequeño bache; nuevamente el grupo se luce en la parte interpretativa y se hacen presentes los elementos progresivos que marcaron gran parte de la carrera de este grupo. No fue el mejor disco pero fue uno de los mejores discos con los que un grupo debutó en los 80’s. Clásico!!!
Calificación: 91/100
Paul