EXORCIZO TE, IMMUNDISSIME SPIRITUS
Finalmente, la bestia escandinava amortajada con su aura pestilencial y medieval pisó de nuevo un escenario costarricense. Desde que se extendió la manta detrás de la batería el aire ya olía a black metal macabro. Un gran detalle previo al inicio, fue la solicitud que en nombre de Mortuus hizo Mauricio de Alastor, por conseguir una bandera de Costa Rica pues el vocalista de los suecos así lo solicitaba.
Luego de una breve espera, y sabiendo que el sonido no iba a ser problema, el monstruo salió a las tablas y fue recibido frenéticamente, como debía ser.
A pesar de su rudimentaria forma de interacción con el público, Mortuus demostró que sabe exaltar a la gente y meterlos en el concierto. El sonido claro y nunca saturado fue la norma durante toda su presentación.
Morgan en la guitarra no falló una y sonó con el volumen justo para apreciar toda su habilidad, interactuó poco con el público pero cuando lo hizo fue ovacionado como el líder que es de este ente maligno. Igualmente certero estuvo Lars en la batería quien dio cátedra de blast beating y vértigo. Lo mismo podemos decir del “Devo” Andersson, que le sacó a su bajo un sonido que todavía me hace parar los pelos. Los breves interludios en que sonó mientras la guitarra y la batería guardaban silencio fueron una cosa brutal.
¿Y qué se puede decir de la voz de Mortuus, en mi opinión el mejor vocalista de black metal que hay sobre la faz de la Tierra? El tipo es apabullante, así de simple y nunca deja de resaltar pues su voz no tiene casi nada en común con el standard que conocemos para este género.
Así fue como poco a poco fueron desfilando himnos clásicos que consumían los oídos de la concurrencia y hacían la labor de sacar fotografías y tomar notas un poco difícil para este servidor, pues el ambiente invitaba a descabezarse a punta de blast beats y tremolo riffing. Bleached Bones, una versión fuera de serie de Baptism by Fire, Slay the Nazarene, Phosphorous Redeemer y muchas otras cayeron como plomo derretido y fueron gritadas y sobre todo pateadas a más no poder. Y el detalle más destacable, que el mismísimo Alan Averill líder de los nunca suficientemente alabados Primordial, saltó al escenario para cantar Accuser, Opposer con la bandera de Costa Rica en las manos. Ese momento quedará para siempre en las retinas de los pocos afortunados que estuvimos ahí.
Cuando todos creíamos que el show cerraba con la clásica e infaltable Panzer Division Marduk, luego de una breve ausencia la banda regresó para contaminarnos con With Satan and Victorious Weapons y Wolves. El cuerpo pero sobre todo la mente a esas alturas ya no daban. Hubo una segunda ausencia de la banda después de esto, pero la música lúgubre de fondo no dejaba de sonar y una vez más regresaron para anunciar que tocaban una, y solo una más. Soltaron Throne ov Rats y con eso tuvimos nuestra dosis de tóxico blackmetalero, tan necesitado y sobre todo tan extrañado en Costa Rica.
No puedo pasar por alto una felicitación enorme para los organizadores del Baphomet Fest 4, pero sobre todo un GRACIAS todavía más grande por haber cumplido con semejante tarea. El trato a la prensa una vez más estuvo a la altura. Ojalá que en el futuro nos traigan más eventos de este calibre.
En fin, este fue un show que superó todas las expectativas en un 666% y solo puedo acabar diciendo que no veo la hora de volver a apreciar a Marduk en vivo. |